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Terapia de líquidos en caninos y felinos Parte 2

Deshidratación

La deshidratación es la disminución en el volumen de agua corporal de un animal, y por ende se entiendo como la pérdida de la homeostasis hidroelectrolítica del organismo, está puede darse por procesos fisiológicos, que demandan de un aporte excesivo de líquidos, acompañada de un consumo inadecuado de líquidos por parte del animal, pero también puede presentarse por procesos patológicos, que ocasionan perdidas de líquidos y disminuyen o evitan la ingesta adecuada del líquidos. Este último punto, es el de interés clínico.

Cuando ocurre el proceso de deshidratación en un animal, todos los espacios y compartimentos internos se ven afectados, este desbalance de líquidos, por lo general no ocurre de manera uniforme, solo en ciertos casos. Como se mencionó anteriormente, hay dos causas por las cuales se presenta una deshidratación (diagrama 1):

  • Perdida excesiva de agua.
  • Fallas en la ingesta de líquidos.

En el caso de perdidas excesivas de agua, habitualmente se deben a procesos patológicos en el tracto gastrointestinal, afecciones metabólicas que contemplen mal funcionamiento hepático renal u hormonal y afecciones en piel.
En las afecciones gastrointestinales, la causa más común de deshidratación es la presencia de vómito y diarrea; con respecto a los trastornos metabólicos, la causa principal es el complejo polidipsia/poliuria, que se puede presentar en diabetes mellitus, enfermedades renales, hepáticas, trastornos en la glándula tiroidea y/o adrenal. Con respecto a la piel, la deshidratación se presenta debido a lesiones traumáticas como heridas profundas o quemaduras.
Con respecto a las fallas en la ingesta de líquidos, pueden contemplarse afecciones obstructivas o traumáticas en esófago, lesiones en cavidad oral y/o en la mandíbula, que no permiten la ingesta normal de líquidos, afecciones patológicas como falta de sed en paciente septicémicos, presencia de vómito que aparte de ocasionar perdida de líquido, evita la ingesta del mismo, etc.


Etiología de la deshidratación

Se pueden manifestar tres tipos de deshidratación, ligada al desequilibrio hidroelectrolítico que producen, relacionadas con la cantidad de líquido y solutos perdidos: deshidratación isotónica, hipertónica e hipotónica, sin embargo es importante mencionar que el tipo de deshidratación es el resultado del tipo de perdida presente en el paciente y es crucial entender y diferenciar cuando se habla de pérdidas y cuando se habla de deshidratación, ya que los términos hipertónico e hipotónico se invierten.

Diagrama 1: Etiología y patogénesis de la deshidratación

  • Tipos de pérdidas

Perdidas hipotónicas
La relación de agua pérdida es mayor a la cantidad de solutos que se pierde, en este tipo de pérdidas se produce un aumento en la concentración de solutos dentro del espacio vascular, lo que provoca la salida de agua del espacio intracelular al extracelular; las perdidas hipotónicas producen deshidrataciones hipertónicas.

Pérdidas isotónicas
Se pierde agua y electrolitos en la misma proporción o concentración osmótica entre compartimentos, en este caso no existe movimiento de líquidos entre espacios, las perdidas isotónicas dan lugar a deshidrataciones isotónicas.

Pérdidas hipertónicas
Se pierden más solutos en relación al agua, con lo que se produce un movimiento de líquido del espacio intravascular al intersticial. Las pérdidas hipertónicas producen deshidrataciones hipotónicas.

  • Tipos de deshidratación

Deshidratación hipotónica
Producida por una pérdida de sales excesiva, superior a la pérdida de agua. Puede producirse debido a vómitos o diarreas intensas, en la fase poliúrica de la insuficiencia renal aguda, en las nefropatías perdedoras de sodio, uso de excesivo de diuréticos y hemorragias intensas. Las manifestaciones clínicas son: debilidad, confusión, apatía, hipotensión arterial, convulsiones, hiperproteinemia, disminución en los niveles de sodio (hiponatremia), potasio (hipopotasemia) y cloro (hipocloremia), pueden producir acidosis o alcalosis metabólica. Este tipo de deshidratación produce un descenso en la osmolaridad plasmática.

Deshidratación isotónica
Se pierde agua y sal en igual proporción, se debe a pérdidas gastrointestinales, renales, cutáneas y serosas. Se observa en la diabetes mellitus, la enfermedad de Addison, la insuficiencia renal, etc. Cursa con hipotensión arterial, pulso rápido, piel y mucosas secas e hipotensión de los globos oculares. Por lo general este tipo de deshidrataciones son inicialmente simples, aunque al interferir con los mecanismos renales compensatorios, eje renina-angiotensina-aldosterona, puede producir desequilibrios mayores.

Deshidratación hipertónica
Pérdida excesiva de agua en relación con las pérdidas de solutos o sales, esta deshidratación va acompañada de sequedad en la piel y mucosas, sed intensa, dificultades en la deglución, pulso débil y rápido. Se puede presentar por falta de ingesta de líquidos, estados sépticos graves, mala reposición de agua, administración exagerada de solución salina hipertónica, diarreas acuosas, diuresis osmótica, golpe de calor, entre otros. Se produce un incremento de la osmolaridad plasmática.

Cuando se presenta una deshidratación, el organismo trata de solucionar el problema echando mano de procesos compensatorios, sin embargo, cuando estos no son suficientes, el proceso se sale de control y se manifiesta una deshidratación de moderada a severa.
La incidencia de las pérdidas de líquidos en cada compartimento, es diferente según se dé el déficit hídrico, ya sea en solitario o con presencia de cambios en la osmolaridad. Por ejemplo: una deshidratación simple, es soportada por completo por el compartimento extracelular; cuando la natremia disminuye, el líquido tiende a entrar en las células, las cuales se hinchan, lo que duplicara así, la deshidratación extracelular (pérdidas externas + pérdidas internas). Sí por el contrario, ocurre un aumento en la natremia, ocurre salida de líquido desde el interior de las células, de forma que la deshidratación se extiende al espacio intracelular (parte de las pérdidas externas son soportadas por las células).
Conocer el origen del déficit hídrico, permite al clínico deducir el tipo de pérdidas y conocer el tipo de deshidratación presente en el paciente, esto será de gran interés diagnóstico y sobre todo para la implementación de una fluidoterapia adecuada.