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Principales enfermedades respiratorias de las aves

Desde hace tiempo los problemas respiratorios han demostrado ser una constante amenaza para la producción avícola. Una variable que se anexa a esta amenaza es que los virus están intercambiando información genética, como fue el caso del orthomyxovirus, que se presentó en los altos de Jalisco ocasionando grandes pérdidas a los avicultores y al país. Otro ejemplo es el brote que se presentó en el año 94 que afectó a gran parte de México. Por ello es importante hacer un recuento por los brotes más representativos de la avicultura mexicana.

Enfermedad de Newcastle. (Paramyxoviridae)

Cuando se presentó la enfermedad de Newcastle en los años 50’s en México no tuvo gran importancia económica ni sanitaria debido a los tipos de explotación que existía: de 50 a 200 aves en las granjas. No fue sino a partir de 1952 que cambió la explotación avícola en México, y se empezó a hablar de 500,000 aves en adelante.

Se presenta en México bajo dos tipos diferentes de cuadros infecciosos virales conforme a la agresividad y tiempo de presentación de signos clínicos, morbilidad y mortalidad: velogénico y lentogénico (exite la variedad mesogénica pero en México no se ha reportado como un problema actual). Las autoridades sanitarias en México aseguran que la presentación velogénica ha sido erradicada del país, sin embargo, la falta de reportes a las autoridades de posibles brotes velogénicos podrían dar la falsa impresión de que efectivamente ha sido erradicada del país. Hay que dar un seguimiento más cercano a cada brote reportado para poder certificar la erradicación de esta presentación de la enfermedad.

A raíz de estos acontecimientos empezó a tomar importancia la enfermedad; y en la actualidad es una enfermedad de reporte obligatorio ya que ocasiona problemas respiratorios, digestivos y nerviosos. La cepa Querétaro está dentro de las más patógenas.

Bronquitis Infecciosa (Coronaviridae)

Es una infección aguda de etiología viral que se caracteriza por inflamación catarral de las mucosas del aparato respiratorio, con estornudo, estertores, de rápida difusión en la parvada, alta morbilidad, y baja mortalidad, con descenso en la producción y calidad del huevo en las aves de postura. Los primeros en estudiar e identificar el virus de esta enfermedad fueron Schalk y Hawn en 1931. En México Moreno Chon en 1962 confirma la presencia del virus.
Laringotraqueitis Infecciosa de las aves (Herpesviridae)

Esta enfermedad fue descrita en 1925 por Beaudette como una infección aguda de alta difusión que se puede presentar tanto en invierno como en primavera, siendo muy grave tanto en pollo de engorda como en las aves en producción. En las últimas décadas se ha hecho presente desde la Unión Americana hasta México. Se caracteriza por signos respiratorios: traqueítis, conjuntivitis y blefaritis, y en las reproductoras, la morbilidad es del 90 al 100%, y la mortalidad del 10 al 20%, con una caída en la producción drástica que puede llegar hasta una pérdida del el 40%.
Pasteurelosis aviar (Pasteurella multocida)

Esta enfermedad bacteriana puede causar un resultado muy negativo en la producción. Por lo general afecta aves en postura, las cuales son más susceptibles que las jóvenes. Producida por una bacteria que algunas veces está como saprófito en la región nasofaríngea, pero cuando se multiplica sin control suele causar trastornos con distinta evolución. Puede ser transmitida de ave a ave por las secreciones nasales (alimento y agua), membranas mucosas, pero también de fuentes exógenas tales como roedores y otras plagas relacionadas con los sistemas de suministro de alimento. Con Infección aguda o septicémica ocurre: alta morbilidad y mortalidad, muerte súbita, cianosis, tortícolis, problemas respiratorios, descargas nasales. Con una presentación como infección crónica, presenta menor índice de mortalidad, pérdida del apetito, depresión, barbillas inflamadas, azuladas y edematosas, conjuntivitis, abscesos caseosos, descenso en la producción de huevo del 5 – 15%, sinovitis, otitis, osteomielitis.

Coriza Infecciosa aviar ( anteriormnente producida por el Haemophilus paragallinarum ahora denominado como Avibacterium paragallinarum )

En 1932 De Blieck propuso el nombre Bacillus haemoglobinophilus coryza gallinarum para el agente causal del “catarro contagioso” de los pollos. Con base en estudios bacteriológicos y en los criterios del sistema de nomenclatura binomial, de manera independiente, en 1934 Eliot, Lewis y Delaplane propusieron el nombre Haemophilus gallinarum para el agente causal de la coriza infecciosa. Varios estudios mostraron el requerimiento de los factores de crecimiento X (hemina) y V (NAD, dinucleótido de adenina nicotinamida) para el cultivo in vitro de H. gallinarum. Sin embargo, McGaughey y Page señalaron la independencia del factor X de crecimiento en un número de aislamientos estudiados. Basados en estos estudios, Biberstein y White propusieron la especie H. paragallinarum para los microrganismos causantes de coriza infecciosa, dependientes del factor V pero independientes del factor X de crecimiento. A partir de entonces, con excepción de un informe, los nuevos aislamientos en brotes de coriza infecciosa se clasifican como H. paragallinarum. En México P. Fernández es uno de los que han estudiado esta bacteria junto con A. García en los altos de Jalisco. La Coriza infecciosa en aves puede causar pérdidas económicas en las operaciones avícolas en el mundo entero. La coriza es una enfermedad respiratoria muy contagiosa, caracterizada por conjuntivitis espumosa, sinusitis, descarga nasal, depresión y letargo. Las parvadas afectadas que están en el periodo de postura pueden sufrir una disminución de 5% a 10% en la producción de huevos y en algunos casos hasta del 40% a la pérdida total.

Micoplasma (Mycoplasma gallisepticum)

M gallisepticum es uno de los agentes patógenos más importantes, desde el punto de vista económico, en la producción avícola. Las infecciones por este agente pueden causar pérdidas económicas importantes en las granjas avícolas ya que es una enfermedad respiratoria crónica, que afecta la conversión alimenticia, produciendo una disminución del crecimiento y descenso de la producción de huevos y, baja tanto la fertilidad como la incubabilidad. Las infecciones por M. gallisepticum, continúan siendo endémicas en muchas otras explotaciones avícolas.

La micoplasmosis aviar puede ser producida por diversas especies de Mycoplasma (clase Mollicutes, orden Mycoplasmatales, familia Mycoplasmataceae), incluidas las especies Mycoplasma gallisepticum, M. synoviae, M. meleagridis y M. iowae; M. gallisepticum. Además causa enfermedades en otras especies aviares. Las infecciones producidas también se conocen como enfermedad respiratoria crónica (ERC) de los pollos, sinusitis infecciosa de los pavos y conjuntivitis del pinzón mexicano. Desde 1994, la conjuntivitis por M. gallisepticum se ha convertido en una enfermedad emergente en los pinzones

Las infecciones más graves se observan cuando las aves se infectan simultáneamente con el virus de la enfermedad de Newcastle, el de la Bronquitis infecciosa, Escherichia coli u otros agentes patógenos.

Ornitobacterium rinotracheale

Recientemente se ha nombrado y descrito la bacteria Ornithobacterium rinotracheale, ésta ha recibido atención considerable como patógeno respiratorio nuevo en las explotaciones avícolas. Se ha asociado con enfermedad respiratoria, incremento en la mortalidad, retraso en el crecimiento y reducción de la producción de huevo. Es probable que el microrganismo haya sido pasado por alto durante años previos a su identificación, y que algunos brotes de enfermedad respiratoria hayan sido diagnosticados erróneamente. Algunos informes indican una distribución amplia en el mundo, principalmente en países con industria avícola intensa. La bacteria fue descrita por primera vez en 1994. Al principio, O. rhinotracheale se describió como un microrganismo semejante a Pasteurella. El ORT es una bacteria Gram negativa, pleomórfica, con forma de bacilo e inmóvil. Las cepas del agente han sido caracterizadas por serotipificación y se han reconocido 18 serotipos, aunque en el 97% de los casos clínicos los serotipos A, B, D y E son los más frecuentes.