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Se conocen muchos tipos de parásitos externos que pueden infestar a las aves, figuran entre ellos piojos, ácaros, garrapatas, pulgas, moscas y demás.

Las aves domésticas con ectoparasitosis extremas o de alto grado, muestran signos clínicos como, irritación y reaccionan con rascado y limpieza frenética de las plumas. Las manifestaciones clínicas incipientes, suelen ser menos obvias; cualquier descenso en la producción o aumento en la conversión de alimenticia inexplicable es causa probable de parásitos externos.

Las ectoparasitosis son reducidas al mínimo mediante acciones como, la limpieza minuciosa de galpones, así como el reemplazo total de los lotes; más que la segregación y/o sustitución de aves; la construcción de casetas con superficies lisas y de alambradas pequeñas para mantener alejadas las aves silvestres, además de un programa continuo de control de roedores, y conservar secos los límites de la unidad productiva, para desalentar la reproducción de los mismos (c.p.ejemplo: moscas).

Piojos

Los piojos que afectan a las aves, pertenecen al orden Mallophaga; también conocidos como piojos masticadores. Se ha informado, de más de 40 especies en aves domésticas. Cada una de estas especies de ectoparásitos, es específica del huésped; sin embargo, un mismo huésped, puede albergar varias especies de piojos.

Los piojos son insectos pequeños, planos, rara vez de una longitud mayor de cinco milímetros, y de color amarillo o gris. No son parásitos chupadores de sangre, pues tienen mandíbulas para la masticación, situadas ventralmente en la cabeza, con las que se alimentan de trozos cortados de las plumas o piel; de este modo producen notable irritación y desasosiego en las aves. Son parásitos permanentes, con cuerpo aplanado dorso ventralmente, antenas cortas con 3 a 5 segmentos, ausencia de alas, por metamorfosis incompleta; todo su ciclo biológico, incluso la fase de huevo transcurre sobre el cuerpo del huésped; estos ectoparásitos no pueden vivir más de algunos días fuera del cuerpo del ave viva.

Ciclo biológico

Los huevos son depositados en racimos sobre la base de las plumas, en aves muy infestadas se pueden encontrar grandes masas de huevos sobre las plumas debajo de la cloaca.
El ciclo total de vida, toma cerca de 3 semanas para completarse, que comprende 4-5 días para la incubación y tres etapas de ninfa de tres días cada una. Cada pareja de piojos puede producir 120,000 descendientes en unos cuantos meses, pero fuera de las aves solo permanecen vivos 5 o 6 días.
Especies de Piojos:

El piojo grande común, es el piojo del cuerpo de la gallina, Menacanthus stramineus, es uno de los parásitos más comunes en las aves. Se localiza preferentemente en la región, debajo de la cloaca, aunque en las aves fuertemente infestadas pueden encontrarse en el pecho, dorso y bajo las alas. Puede consumir sangre puncionando el cañón de plumas blandas, cerca de la inserción de la pluma con la piel, y mordisqueando a través de las capas de cobertura de la piel. Parasita principalmente las gallinas, pero puede encontrarse en pavos, y otras aves que puedan convivir con gallinas infestadas.

El piojo del raquis de la pluma, Menopon gallinae se encuentra normalmente a lo largo del raquis de las plumas y no permanece sobre la piel del huésped en ningún momento. Es común en las gallinas, pero de menor importancia económica que el piojo del cuerpo, pues la mayor parte de su vida permanece sobre las plumas y no sobre la piel, y parece alimentarse de las bárbalas y barbas de las plumas.
No se le ha encontrado en aves de poca edad y puede vivir algún tiempo sobre plumas desprendidas del cuerpo del ave.

El piojo de la cabeza, Cuclotogaster heterographa, se encuentra principalmente en la cabeza y cuello de las gallinas y pavos. Es especialmente perjudicial para las aves de poca edad, y es la única especie, que puede causar daños importantes en los pollos y pavipollos muy jóvenes.

El piojo delgado del pavo, Oxylipeurus polytrapezius, es el piojo de las alas, de los pavos.

Otros piojos de las gallinas.
El piojo grande de la gallina, Goniodes gigas.
El piojo del plumón, Goniocotes gallinae.
El piojo pardo de la gallina, Goniodes dissimilis.

Inspección
La pediculosis de las aves se diagnostica mediante el hallazgo de piojos sobre la piel o las plumas de las aves. La vigilancia se efectúa mediante el examen aleatorio y regular de aves en todos los galpones, para detectar posible presencia de piojos (dos veces al mes como mínimo) y tratarse de ser necesario. Deben examinarse 20 a 50 aves -como muestra representativa a la vez-, esto debe hacerse al azar y elegir de todas las líneas de jaulas del galpón.

Nunca debe permitirse que aves silvestres, entren en contacto con las aves domésticas. Las plumas cargadas de huevecillos continuaran siendo una fuente de reinfestación, y cuando las aves son desalojadas de la caseta, debe complementarse con una limpieza y desinfección minuciosa.