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Terapia de líquidos en caninos y felinos Parte 3

Mantenimiento del volumen intravascular

Aunque todos los factores osmóticos y oncóticos tienen importancia, las concentraciones de sodio en el espacio intersticial y en el intracelular, regulan el intercambio de agua entre estos dos compartimentos, y es la concentración de albúmina y globulina en la sangre, el factor principal de regulación del intercambio de agua en el compartimento intravascular. Entre estas proteínas, la albumina es la más importante, contribuye en el 80% aproximadamente de la presión oncótica.

Las moléculas liposolubles como el O2 y el CO2, atraviesan libremente las células endoteliales y pasan del compartimento intravascular al intersticial y al intracelular tan solo en base a un gradiente de concentración. Sin embrago las moléculas no liposolubles no pueden atravesar las células endoteliales y para atravesar la pared vascular, deben usar los pequeños poros que existen entre células endoteliales. Las moléculas pequeñas como H2O y los electrolitos atraviesan dicha barrera con facilidad y se considera que las concentraciones de iones (calcio, potasio, sodio, etc.) son las mismas en el espacio intravascular e intersticial.

Las membranas de los capilares son totalmente permeables al agua y a solutos pequeños, la membrana es relativamente impermeable a macromoléculas como ya se mencionó, sin embargo esto no quiere decir que sea totalmente impermeable a éstas, en condiciones normales estas macromoléculas no pueden atravesar la membrana. Por esta razón, existirá un gradiente de concentración proteico entre el espacio intravascular e intersticial, ya que la mayor concentración de estos solutos impermeables, se encuentran dentro de los capilares venosos, lo que ejerce una presión osmótica, que permite la retención del líquido dentro del capilar. A esta presión se le denomina presión capilar coloisdomótica; En consecuencia el intercambio de líquidos entre estos dos compartimentos, está regido por el balance de gradientes de presión osmótica e hidrostática que se presente entra la vascularización y el intersticio.

En condiciones normales la cantidad contenida de solutos dentro del capilar, mantiene una presión adecuada, sin embargo cuando se presentan alteraciones, ocurren la perdida de esta presión y como consecuencia la concentración de líquidos en ambos compartimentos se ve alterada, por ejemplo, en algunos cuadros de choque o septicemia, el tamaño de los poros endoteliales aumenta de forma considerable y las proteínas salen al espacio intersticial, esto produce una pérdida de volumen circulante y un edema intersticial, al atraer consigo volúmenes muy importantes de agua en el espacio intersticial.
Un déficit de volumen intravascular supone una definitiva pérdida del volumen de sangre circulante, lo que produce una disminución del gasto cardiaco, cuya consecuencia inmediata es una baja de la presión sanguínea y perfusión tisular inadecuada. Si el déficit de fluidos afecta al espacio intracelular, se propicia a pérdidas extravasculares y un cuadro de deshidratación severa.

Cuadro 1: Concentraciones medias de solutos y electrolitos plasmáticos en perros y gatos

Mantenimiento del volumen y concentración extracelular

El catión más importante del espacio extracelular es el sodio y entre los aniones el cloro y el bicarbonato. La homeostasis del líquido extracelular en los animales sanos, está controlada por dos mecanismos de retroalimentación, diferenciados pero relacionados entre sí. Un sistema actúa manteniendo la concentración u osmolalidad del cuerpo y el otro, regula el volumen del líquido extracelular. Los riñones son los encargados de regular el equilibrio hídrico y la presión osmótica.

La osmolalidad se controla mediante osmorreceptores hipotalámicos que estimulan la sed y la liberación de hormona antidiurética (ADH) en la neurohipófisis; Si la pérdida neta de agua del organismo es mayor que la ingesta de agua, se eleva la osmolalidad plasmática y los osmorreceptores hipotalámicos producirán la estimulación de sed y la liberación de ADH.
Como consecuencia el animal aumenta la ingesta de agua, el organismo aumenta la reabsorción de agua a través de los riñones, estas acciones combinadas producirán el retorno de la osmolalidad plasmática a valores normales. Las fluctuaciones de la osmolalidad plasmática que se precisan para estimular la sed y la liberación de ADH son muy pequeñas, aproximadamente 4 mOsm/kg en el perro, esto es un aumento de la concentración plasmática de sodio que equivale sólo a 2 mEq/L. (Diagrama 1).

El volumen extracelular depende principalmente del contenido corporal total de sodio, el cual está controlado por el sistema renina-angiotensina-aldosterona y modulado por el péptido natriurético atrial. La descarga simpática y la disminución del estiramiento de las arteriolas renales aferentes, estimulan la liberación de renina en las células yuxtaglomerulares; la renina activa la angiotensina a angiotensina I, que luego es convertida a angiotensina II. La angiotensina II aumenta la reabsorción de sodio y de agua en el túbulo proximal y produce liberación de aldosterona mediada por la angiotensina II, lo que promueve la reabsorción tubular distal de sodio. Los mecanismos de retroalimentación que controlan el volumen extracelular y la osmolalidad se solapan con el estímulo hipovolémico de liberación de ADH y estimulación de la sed. Esta última, está mediada al menos en parte por la angiotensina II. El sistema renina-angiotensina-aldosterona, la ADH y la sed aumentan por tanto la retención de sodio y de agua para expandir el volumen extracelular. (Diagrama 2).
Diagrama 1: Estimulación de osmorreceptores hipotalámicos


Diagrama 2: Sistema renina-angiotensina-aldosterona.


Mantenimiento del volumen intracelular

El paso de líquidos al espacio intracelular es más complejo, ya que la membrana celular es más selectiva y solamente permite la libre difusión del agua y algunos pequeños solutos. El espacio intracelular está delimitado por la membrana celular, la cual es completamente permeable a las moléculas de agua, pero menos permeable a moléculas con carga eléctrica (electrolitos y proteínas). Dentro del espacio intracelular el potasio es el más importante y representa aproximadamente el 98% del total del organismo. El anión que predominan dentro de la célula es el fósforo.
Por tal razón estas moléculas deben de atravesar la membrana por medio de mecanismos de transportes activos específicos como: las bombas de membrana o canales de intercambio de iones, entre las que encontramos la bomba de sodio y potasio.
En condiciones normales las proteínas no logran atravesar la membrana y los iones se encuentran en diferentes concentraciones, lo que permiten el equilibrio en el interior y exterior celular.

Cuadro 2: Concentraciones medias de solutos y electrolitos en los compartimentos del organismo


El sistema gastrointestinal en la ingesta de líquidos

El tracto gastrointestinal es la vía natural de entrada de líquidos al organismo en todo los animales, este líquido puede ser puro (agua), o el obtenido en los alimentos. Por otro lado las secreciones que producen las glándulas salivares, estomago, páncreas, hígado e intestino, aportan también un volumen importante de líquidos al tracto gastrointestinal, para realizar los procesos de digestión y absorción. En condiciones normales el tracto gastrointestinal absorbe casi la totalidad de los líquidos que ingresan a él. En este sentido es crucial entender las causas por las cuales se puede presentar alteraciones, y cuando estas alteraciones son capaces de ocasionar problemas en la absorción de los líquidos de adecuada, que se traduzcas en una deshidratación.

Las enfermedades o procesos que afecten el sistema gastrointestinal, pueden provocar alteraciones tanto en la absorción como en la secreción de líquidos, sin embargo esto no quiere decir que solo las enfermedades gastrointestinales puedan provocar deshidratación en un paciente, pero si es considerada como unas de las causas principales de la deshidratación.