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Bienestar térmico de las aves productivas

La clave para mantener la producción en los meses más calientes del año

Debido al aumento de la población mundial y por tanto de la demanda de alimentos, las industrias proveedoras de alimentos de origen animal deben ser más eficientes en sus procesos; por lo cual deben tener claro que el bienestar de los animales es indispensable para que expresen al máximo las características productivas deseadas en menor tiempo.

En la industria avícola es necesario mantener la temperatura de las casetas en parámetros óptimos para el desempeño deseable de las parvadas; sean aves productoras de huevo o carne, ya que ambas líneas son susceptibles a las temperaturas extremas (principalmente calor) y así evitar un efecto negativo en la producción y que traerá consigo un alto impacto económico para el productor.

Los pollos de engorda y aves de postura son “homeotermos”; los que significa que son capaces de regular su temperatura corporal que se encuentra cerca de los 41°C en aves adultas; esta termorregulación se presenta a partir de los 8 a 10 días de edad y le permite una producción de calor o termogénesis igual a las pérdidas de calor o termólisis; si la temperatura se eleva por arriba de la zona de confort en rango de 14 a 25°C en pollos de engorda y de 21 a 25 °C en aves de postura el organismo aumenta su termólisis y disminuye su termogénesis.

El estrés calórico es la alteración del equilibrio homeostático del animal, debido a temperatura y humedad elevadas, por encima de la zona de confort.

Los efectos del estrés térmico en las aves pueden ser: directos y son las alteraciones del metabolismo para adaptarse al incremento de calor, con repercusiones hormonales y celulares; o indirectos cuando ocurre alteración de la calidad y cantidad del alimento.

El grado de afección por estrés calórico en las aves puede estar dado por la raza, estado fisiológico, edad, exposición al ambiente y línea genética y puede tener efectos sobre la producción e incluso la muerte de las aves.

Las aves son susceptibles a los choques de calor debido a sus deficiencias físicas para disiparlo; ya que no poseen glándulas sudoríparas, no pueden sudar, aunado a que el plumaje dificulta la disipación de calor endotérmico y exotérmico.

Los mecanismos por los que las aves eliminan el calor son: Convección, radiación, enfriamiento por evaporación y conducción. En temperaturas por encima de la zona termoneutral, disminuye la eficiencia de estos mecanismos de perdida de calor; y el ave empieza a jadear así la evaporación desde el tracto respiratorio se convierte en el mecanismo principal de pérdida de calor del ave lo que implica que la evaporación de un gramo de agua disipa 540 calorías de calor corporal; por lo que la energía del ave necesaria para la producción es desviada para mantener la temperatura corporal normal, lo que resulta en una pérdida de rendimiento.

El estrés por calor en las aves de postura produce disminución de consumo de alimento, de producción de huevo, de peso del huevo, de la calidad del cascaron, de la altura de la albumina, del crecimiento, de nacimientos, de la fertilidad de los gallos; así como, aumento de mortalidad, canibalismo e inmunosupresión.

En los pollos de engorda el estrés por calor ocasiona: Disminución del consumo de alimento, en la ganancia de peso debido a la disminución de síntesis proteica en musculo, aumento de la grasa abdominal, subcutánea e intramuscular.

Existen diversas medidas para mantener el bienestar térmico en las aves productivas (de postura o productoras de carne) aún en épocas de temperatura y humedad elevadas, entre las que podemos numerar: realizar manejos zootécnico en las horas menos calurosas del día; mantener una ventilación adecuada ya sea por medio de cortinas, ventiladores y extractores de aire, uso de rociadores en el techo de las casetas, ajustar los programas de iluminación, evitar la disminución de consumo de alimento, para lo cual se debe procurar alimentar a las aves lo más temprano posible o por la tarde, balancear la dieta (aumento de aminoácidos).

Debido a que generalmente disminuye el consumo de alimento en épocas calurosas y por ende el consumo de vitaminas y minerales que se suplementa en este; algunos micronutrientes particularmente la vitamina B y antioxidantes que benefician a las aves en condiciones de estrés por calor.

Algunos autores mencionan que para mejorar el rendimiento se puede añadir vitamina C ya sea en la dieta o agua de bebida. Un punto clave es que las aves dispongan de agua fresca ya que es otra forma en que las aves tratan de disipar el calor, así como la recomendación principal es la adición de vitaminas y electrolitos, lo que ayuda a reemplazar las pérdidas de sodio, cloruro, potasio y bicarbonato en la orina. Lo más recomendable es administrar los electrolitos antes de un aumento importante y rápido de temperatura ambiental.

Para contrarrestar los efectos de la deshidratación producida por el aumento de temperatura se recomienda administrar Electrodex® en el agua debido a su contenido de cloruro de potasio y cloruro de sodio, responsables del balance hidro-electrolítico del organismo. Es importante mencionar que el suministro de agua simple puede agravar la deshidratación debido a que su absorción en el tracto digestivo es más lenta, aunado a la perdida electrólitos, que producen la no retención de líquidos en las vías renales e incrementa la cantidad de orina en las heces.

El ácido acetil salicílico tiene la función de reducir la temperatura corporal, produce analgesia (mediante la inhibición de la enzima ciclooxigenasa) y contribuye en la recuperación posterior al estrés.

 

La administración de Carosen C® es otro aliado en contrarrestar los efectos negativos del estrés por calor; las vitaminas presentes de su contenido estimulan al organismo a tener mejor eficiencia de los nutrientes al mejorar la integridad de los epitelios, para la mayor captación metabólica; mejora en la hematopoyesis y eritropoyesis, mejorar el sistema inmunitario de las aves; mejora la fijación del calcio en los huesos, así produce mayor disponibilidad de
calcio para formar cascarón, más grueso y resistente.

La CLAVE para evitar o minimizar el estrés por calor en las aves; es realizar manejos preventivos, con anticipación a la llegada de la temporada de mayor temperatura ambiental en el año como: proveer de electrolitos y vitaminas a las aves en el agua de bebida.

Otro aspecto de suma importancia y que se presenta con mayor frecuencia en las épocas de mayor temperatura y humedad es la presencia de moscas en las casetas en donde se alojan las aves de postura o engorda, ya sea en piso o en jaula, es la presencia de moscas, para ello debemos de contar con un programa completo y efectivo para combatirlas como el siguiente.